Riviera Cocktail

Ningún fotógrafo ha documentado la vida social y cultural de los dorados años cincuenta
en la Costa Azul de una manera tan amplia, con una mirada tan vigilante y, además, con
una ironía tan fina como el fotógrafo irlandés Edward Quinn (1920-1997). En la época
de Quinn, los protagonistas en la Riviera Francesa son estrellas de cine y artistas, músicos
de jazz y chansonniers, miembros de la alta nobleza, armadores y directores de cine,
políticos, chicas pin-ups y escritores. Edward Quinn se mueve con astucia y encanto en
este resplandeciente y glamoroso mundo al que observa con una mirada inconfundible.
Quinn no desenmascara, y le permite al observador vislumbrar -una y otra vez- lo íntimo
y personal que se esconde detrás de la fachada de estrella: Brigitte Bardot, por entonces
tan joven como desconocida, Aristóteles Onassis y María Callas saliendo de un club nocturno,
Grace Kelly y el príncipe Rainiero durante su primer encuentro, Audrey Hepburn
al inicio de su carrera, Sophia Loren en la suite de su hotel. Pablo Picasso no le abrió las
puertas de su vida privada a ningún otro fotógrafo en parecida medida como a su viejo
amigo Edward Quinn. Prepárese para disfrutar de un cocktail fotográfico muy especial.
Nessun fotografo ha documentato la vita di società e il mondo della cultura in Costa Azzurra
nei dorati anni cinquanta con maggiore ampiezza, attenzione più vigile e ironia più sottile
dell'irlandese Edward Quinn (1920-1997). I protagonisti sulla riviera francese all'epoca di
Quinn sono star del cinema, artisti, musicisti jazz e chansonnier, l'alta nobiltà, armatori e
registi, politici, pin up e letterati. Edward Quinn si muove con astuzia e charme in questo
mondo patinato, osservandolo con uno sguardo inconfondibile. Quinn non mette in ridicolo,
lasciando intuire sempre all'osservatore l'aspetto privato. Una Brigitte Bardot giovane
e sconosciuta, Aristotele Onassis e Maria Callas mentre escono da un night club, il
primo incontro di Grace Kelly e del Principe Ranieri, Audrey Hepburn agli esordi, Sophia
Loren nella suite dell'albergo. A nessun altro fotografo Pablo Picasso ha concesso di entrare
nella sua vita privata altrettanto apertamente come al suo vecchio amico Edward
Quinn. Potrete gustare un cocktail fotografico davvero speciale.